Por Redacción
Ciudad De México, 23 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la imagen de Sor Juana Inés de la Cruz generada con inteligencia artificial por la Coordinación Nacional de Literatura, la cual ha generado polémica en redes sociales, al argumentar que no existe ningún retrato real de la poetisa realizado durante su vida.
Durante una conferencia de prensa, la mandataria federal cuestionó la autenticidad de las representaciones tradicionales de la religiosa y escritora novohispana. “¿Ustedes saben que en realidad no hay una imagen real de Sor Juana?”, preguntó Sheinbaum ante los medios, para luego aclarar que la figura icónica que la sociedad conoce fue creada siglos después de su muerte.
“La imagen que conocemos se hizo en el siglo… No sé si en el XVIII o XIX, la imagen que conocemos, pero en realidad no existe una imagen de Sor Juana”, detalló la presidenta. Con esta declaración, buscó contextualizar la controversia desatada por la difusión de la nueva imagen digital, la cual ha sido criticada por usuarios en plataformas sociales debido a que presenta rasgos masculinos.
Sheinbaum enfatizó que todas las representaciones visuales actuales son reconstrucciones hipotéticas. “No hay ninguna pintura que se haya hecho mientras Sor Juana estaba viva. Entonces la imagen que conocemos es una interpretación de cómo era Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Asbaje”, sostuvo. Bajo esta lógica, la administración federal equipara la validez de la imagen generada por algoritmos con la de los óleos históricos, al carecer ambas de un original contemporáneo a la autora.
La polémica se originó tras la publicación del material visual por parte de la Coordinación Nacional de Literatura, organismo que utilizó herramientas de inteligencia artificial para recrear el rostro de la autora de “Primero Sueño”. Aunque la investigación no especifica al autor directo del diseño ni detalla las características técnicas del proceso, la reacción pública se centró en la discrepancia fenotípica de la resultado digital respecto a la memoria colectiva de la figura femenina.
Con su intervención, la presidenta cerró la discusión sobre la veracidad histórica de los retratos, estableciendo que la ausencia de fuentes primarias visuales permite que cualquier interpretación, ya sea pictórica del siglo XIX o digital del siglo XXI, tenga el mismo estatus de aproximación histórica.