Por Redacción
Ciudad De México, 23 de marzo de 2026.- La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) divulgó sus estadísticas de seguridad para 2025, donde se registraron 394 víctimas mortales a nivel mundial, un incremento significativo respecto a las 244 fallecidas en 2024 y por encima del promedio de 198 decesos observado en el quinquenio 2021-2025. El informe indica que ocurrieron 51 accidentes de un total de 38.7 millones de vuelos operados en el planeta, una cifra ligeramente inferior a los 54 percances del año anterior, pero superior a los 44 reportados como promedio en el periodo de cinco años.
Willie Walsh, director general de la IATA, destacó que volar continúa siendo la forma más segura de viajar largas distancias y que los accidentes son extremadamente raros. No obstante, enfatizó la necesidad de mantener la mejora continua mediante estándares globales y colaboración basada en datos. “El resultado del esfuerzo conjunto se refleja muy bien en la mejora de la tasa media de accidentes mortales en los pasados cinco años”, señaló el ejecutivo al presentar los resultados.
Según el reporte estadístico, los golpes de cola y las salidas de pista fueron los tipos de percances más frecuentes a escala mundial durante 2025. Dentro del contexto mexicano, el documento menciona como un evento relevante el accidente ocurrido en diciembre de 2025 involving un jet ejecutivo en la ruta Acapulco-Toluca, donde perdieron la vida 10 personas.
Por su parte, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) de México presentó indicadores del transporte aéreo correspondientes a los primeros diez meses de 2025. Los datos oficiales refieren que de enero a octubre se produjeron 35 accidentes de avión y 184 incidentes en el país. Esta cifra de incidentes representa un aumento de 48 casos en comparación con lo registrado en 2024.
Las cifras de la autoridad mexicana contrastan con la tendencia global de reducción en el número total de accidentes, aunque la mortalidad mundial mostró un repunte importante el año pasado. La IATA subraya que cada accidente, sin importar su frecuencia estadística, sirve como recordatorio para avanzar en los protocolos de seguridad que han permitido mantener tasas de siniestralidad bajas en la última década.