marzo 27, 2026
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Canterbury, 27 de marzo de 2026.- Sarah Mullally fue entronizada este miércoles como la primera mujer en ocupar el cargo de arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra y de la Comunión Anglicana a nivel mundial. La ceremonia, realizada en la catedral de Canterbury, marcó un hito histórico para la institución religiosa que cuenta con aproximadamente 85 millones de fieles.

Mullally, de 63 años, asumió formalmente la posición número 106 en la historia del cargo, el cual había permanecido vacante durante casi un año tras la salida de su predecesor. Durante su primer sermón como máxima autoridad, la nueva arzobispa expresó que camina con Dios confiando en que no está sola frente a los desafíos, el dolor y la alegría que enfrentará en su ministerio público.

A la investidura asistieron miembros de la realeza británica, incluidos los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, así como el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer. También estuvieron presentes representantes de otras denominaciones cristianas, como las iglesias católica romana y ortodoxa, además de invitados de distintas religiones como musulmanes, hindúes y judíos, reflejando el carácter interreligioso del evento.

El nombramiento de Mullally representa la culminación de un proceso gradual de apertura dentro de la Iglesia anglicana, la cual permitió la ordenación de mujeres como sacerdotes desde la década de 1990 y autorizó su acceso al episcopado hasta 2015. Antes de su ordenación sacerdotal en 2002, Mullally se desempeñó como jefa de enfermería del sistema de salud británico y fue la primera obispa de Londres en 2018.

En sus declaraciones posteriores a la confirmación, la arzobispa reconoció la enorme responsabilidad que implica el cargo, pero manifestó sentir paz y confianza en la guía divina. Su liderazgo ocurre en un contexto donde la iglesia enfrenta complejas cuestiones morales y políticas, incluyendo debates sobre el derecho a morir dignamente, la respuesta ante refugiados y las presiones sobre comunidades ignoradas.

Con esta designación, Sarah Mullally se posiciona no solo como cabeza de la Iglesia de Inglaterra, sino también como una figura clave en la vida pública británica, ocupando un escaño en la Cámara de los Lores del Parlamento donde participará en debates sobre política pública y libertad religiosa.

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