Mogadiscio, 10 de junio de 2026.- El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan fue recibido como un héroe a su regreso a Somalia, donde miles de personas, incluidos aficionados, periodistas y autoridades, abarrotaron el Aeropuerto Internacional Aden Adde y el estadio de Mogadiscio para darle la bienvenida. Artan, quien había sido elegido árbitro masculino del año 2025 por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), debía convertirse en el primer somalí en arbitrar un partido en la historia de la Copa del Mundo, pero las autoridades estadounidenses impidieron su entrada el 6 de junio tras aterrizar en Miami procedente de Estambul.
Un portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. aseguró que Artan “es sospechoso de tener vínculos con presuntos miembros de organizaciones terroristas”, lo que “inhabilita al viajero para ser admitido en Estados Unidos”. Por su parte, un portavoz del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. indicó anteriormente que el árbitro fue considerado “inadmisible” por problemas detectados durante la verificación de antecedentes. La FIFA confirmó que Artan no formaría parte del Mundial, cuyo inicio está programado para este jueves en Estados Unidos, México y Canadá.
El presidente de Somalia, Hassan Sheikh Mohamud, recibió a Artan en su oficina y le reafirmó el “apoyo absoluto” del Gobierno y el pueblo somalí, recordando que en abril lo declaró “un símbolo de inspiración para una nueva generación de somalíes”. Según la Agencia Nacional de Noticias Somalí (SONNA), el mandatario destacó la “distinguida carrera deportiva global” del colegiado. El ministro somalí de Defensa, Ahmed Moallim Fiqi, afirmó que Artan “ha elevado el nombre del pueblo somalí”, mientras que el ministro de Juventud y Deportes, Mohamed Abdulkadir Ali, lo calificó como “el mejor árbitro del mundo”.
Frente al incidente, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, instó a EE.UU. a replantearse “cómo la aplicación” de su política migratoria afecta a “la dignidad humana”. Türk mencionó situaciones similares que afectaron al equipo iraní y a otros deportistas, y expresó su espera por una “reconsideración profunda de cómo la aplicación de las leyes migratorias (estadounidenses) respeta los derechos humanos y la dignidad humana”. El Gobierno somalí calificó el hecho de “lamentable” y anunció gestiones diplomáticas para solicitar explicaciones a Washington y a la FIFA.
A pesar del veto, Omar Artan declaró: “No estoy molesto porque me enviaron de vuelta desde Estados Unidos. Continuaré trabajando duro y no me desanimaré”. El árbitro prometió: “Les prometo que en el próximo Mundial llegaré mucho más lejos y haré historia”, añadiendo: “Estaré en el próximo Mundial y seguiré haciendo que Somalia esté orgullosa… Pese a lo que me ha ocurrido, no estoy desmotivado”. Un funcionario del gobierno, Mohamed Said, comentó que “lo trataron injustamente de tal manera que le duele a cualquier persona preocupada por la humanidad”.