Imagen de archivo. EFE/EPA/CHRIS TORRES
Ciudad De México, 10 de abril de 2026.- Las detenciones de inmigrantes en la vía pública se multiplicaron por once durante el primer año del segundo mandato del presidente Donald Trump, lo que equivale a un incremento de más del 1,000%, según datos comparados con los últimos seis meses de la Administración de Joe Biden.
El análisis, que incluye datos a marzo de 2026, revela que la probabilidad de que ICE tuviera como objetivo a personas con antecedentes penales se redujo considerablemente. Hubo un aumento de más de ocho veces en el número de detenciones de personas sin antecedentes penales, lo que representa un incremento del 770% en el segundo mandato de Trump.
Este aumento de las detenciones se tradujo en un incremento aún mayor en el número de deportaciones, que se multiplicó por 5 veces. La Administración Trump cuadruplicó con creces el número de camas de detención destinadas a las personas arrestadas dentro del territorio estadounidense, mientras que la liberación en un plazo de 60 días tras la detención se convirtió en un suceso excepcional, registrando apenas un 7%.
Para financiar programas de cooperación entre el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y departamentos de policías locales, el Gobierno de Donald Trump destinó más de 250 millones de dólares en Estados Unidos. Hasta la fecha, 976 departamentos de policía en todo el país han firmado este tipo de acuerdos, recibiendo más de 100 mil dólares por departamento y un bono adicional de 7.500 por cada agente que entre en el programa.
Florida y Texas son los dos estados en los que más departamentos policiales han firmado estos acuerdos, con 270 y 161 respectivamente. Las autoridades locales en Florida han recibido más de 149 millones de dólares en desembolsos federales, y las de Texas unos 13 millones. Según estimados de FWD, DHS ha entrenado a entre 13.800 y 15.800 policías para labores de migración.
Entre los incidentes reportados, un conductor llamado Carlos Iván Mendoza Hernández fue herido por agentes del ICE cerca de la Interestatal 5 en la ciudad de Patterson, California, el martes pasado. Todd Lyons, director interino de ICE, dijo que los oficiales efectuaron los disparos defensivos después de que Mendoza Hernández supuestamente intentara atropellar a uno de ellos. Sin embargo, Patrick Kolasinski, abogado del hombre, dijo que su cliente retrocedió su vehículo porque intentaba huir, dado que le estaban disparando.
En otro caso, Jesús Juárez Cruz, un inmigrante mexicano de 50 años, murió a finales de febrero sin ir a un hospital por miedo a ser detenido y deportado por ICE. Guadalupe, viuda de Juárez, declaró: “We were afraid that ICE agents would come and take him away”. Desde que Trump regresó al poder el año pasado, han surgido informes de agentes enmascarados entrando en hospitales, tras derogar una política que prohibía arrestos en estos espacios sensibles.
Las autoridades migratorias han estado bajo escrutinio público después de que agentes dispararon mortalmente contra dos ciudadanos estadounidenses en enero pasado en Minnesota. Organizaciones de defensa de migrantes señalaron que las políticas “provoked fear in the community”, mientras el DHS afirmó que la colaboración ayudaría a arrestar a “lo peor de lo peor, incluyendo asesinos, miembros de pandillas, violadores y terroristas”.