Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- Uber México y representantes de los taxistas concesionados formalizaron una alianza estratégica que pone fin a 14 años de competencia y disputas por el transporte de pasajeros en el país. El acuerdo, resultado de más de dos años de negociaciones, permitirá la integración de aproximadamente 600,000 taxistas a nivel nacional a la plataforma digital de la empresa de viajes, con el objetivo declarado de ampliar la oferta de movilidad ante la alta demanda proyectada para la Copa Mundial de Fútbol 2026.
Félix Olmo, director general de Uber México, y Erasto Vázquez, director de MX Taxi, encabezaron la concretización del pacto en la capital del país. Bajo este nuevo esquema, los conductores de taxis mantendrán su independencia y no se convertirán en socios conductores de la plataforma, operando bajo sus propias concesiones mientras utilizan la aplicación para gestionar sus servicios. La integración busca aprovechar la infraestructura tecnológica de Uber para optimizar las rutas y la disponibilidad de unidades en las sedes mundialistas: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
La colaboración marca un cambio significativo en la dinámica del transporte urbano, donde anteriormente existía una confrontación directa entre los modelos de negocio. Sin embargo, la investigación indica que persisten puntos de tensión no resueltos en el momento del anuncio. Específicamente, existe una disputa latente respecto a la operación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), donde el gobierno federal ha solicitado a Uber no operar, mientras la empresa mantiene diálogos para buscar un acuerdo que no ha sido detallado en este pacto inicial.
Las condiciones financieras específicas del acuerdo, así como la fecha exacta de inicio de la integración de los taxistas en la aplicación, no fueron divulgadas en los datos disponibles. Tampoco se especificó la hora del anuncio ni se presentaron declaraciones textuales de los directivos involucrados más allá de la confirmación de la alianza. La falta de estos detalles sugiere que los aspectos operativos finos podrían definirse en etapas posteriores de la implementación.
Este movimiento ocurre en un contexto de preparación intensiva para el evento deportivo global de 2026, donde se espera un flujo masivo de visitantes que pondría a prueba la capacidad actual del sistema de transporte. La unión de fuerzas entre el sector tradicional y la tecnología de redes de viajes representa un intento de saturar el mercado con opciones de movilidad, aunque la resolución definitiva de los conflictos regulatorios, como el acceso a terminales aéreas, seguirá siendo un factor crítico para la operación completa del servicio.