Por Redacción
Cámara De Diputados, 18 de marzo de 2026.- Sergio Mayer solicitó y logró su reincorporación a la Cámara de Diputados, tras ser eliminado del programa de televisión ‘La Casa de los Famosos’ el pasado 9 de marzo, generando una polémica por una aparente contradicción con una suspensión temporal de derechos partidarios que pesaba sobre él dentro de Morena. El coordinador parlamentario de Morena, Ricardo Monreal, se deslindó de cualquier decisión personal, señalando que mientras no reciba una notificación formal de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de su partido, no puede actuar en contra del diputado.
La situación expone una discrepancia entre las sanciones internas del partido y los procedimientos legislativos. Mientras la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena había determinado una suspensión temporal de derechos partidarios para Mayer, el legislador pudo solicitar su regreso al curul una vez que concluyó su participación en el reality show, para el cual había solicitado licencia. Su diputado suplente, Luis Morales, fungió en su representación durante aproximadamente 20 días.
Frente a las críticas, Ricardo Monreal adoptó una postura legalista. “Mientras no me notifique la Comisión de Honestidad y Justicia, no podré actuar en contra de persona alguna. Tiene que darse a conocer por el órgano interno del partido cualquier decisión que se tome”, declaró el coordinador de la bancada morenista. Y añadió: “No estoy ni a favor ni en contra, simplemente lo que la ley determina”.
El caso de Mayer pone sobre la mesa la falta de sincronía entre los tiempos y mecanismos de sanción partidista y los procesos formales en el Congreso de la Unión. La reincorporación del diputado se efectuó sin que, al menos públicamente, se hubiera levantado la suspensión interna decretada por Morena, lo que deja en un limbo jurídico-político su situación dentro de la bancada.
La polémica se enmarca en un contexto donde la participación de legisladores en programas de entretenimiento ha sido cuestionada. Mayer no es el primer diputado en pedir licencia para actividades ajenas a su encargo, pero su rápido retorno tras una eliminación televisiva y la sombra de una sanción partidaria le dan un matiz particular al caso, reavivando el debate sobre la dedicación y los controles éticos de los representantes populares.