Por Redacción
Alcaldía Benito Juárez, Ciudad De México. Esquina De Calles Uxmal Y Xola. Tercer Piso De Un Edificio De Departamentos., 15 de marzo de 2026.- José Ángel Bichir, actor de 38 años, sufrió una caída desde el tercer piso de un edificio en la colonia Narvarte Poniente, en un incidente que su familia atribuye a una crisis de salud mental y que autoridades investigan para determinar si fue intencional. El artista, hijo de Odiseo Bichir y sobrino de los también actores Demián y Bruno Bichir, fue trasladado con fracturas en el rostro y lesiones abdominales al Hospital Rubén Leñero, donde fue reportado fuera de peligro.
El accidente ocurrió el pasado 13 de marzo, cerca de la 1:40 de la tarde, en la esquina de las calles Uxmal y Xola. Una vecina adulta mayor alertó a las autoridades, reportando que una persona “aparentemente se arrojó” desde el tercer nivel. Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) acudieron al lugar para brindar los primeros auxilios.
En un comunicado difundido por su tío Demián Bichir, la familia del actor explicó que el suceso fue “un accidente provocado por una crisis de salud” y no un acto voluntario, con el objetivo de evitar especulaciones y desmentir rumores sobre intoxicación o intento de suicidio. Odiseo Bichir, padre del intérprete, respaldó esta versión en declaraciones a medios.
Sin embargo, la SSC informó que se investiga la posibilidad de que la caída haya sido intencional, abriendo una línea de indagatoria que contrasta con la postura familiar. El Ministerio Público inició una carpeta de investigación para esclarecer los hechos, aunque no se han dado a conocer avances concretos.
José Ángel Bichir es conocido por su participación en películas como “Matando Cabos” y “Sexo, Pudor y Lágrimas 2”, así como en la serie “José José, el Príncipe de la Canción”. Su estado de salud específico y un pronóstico detallado más allá de estar “fuera de peligro” no han sido revelados por sus familiares o el nosocomio.
El caso pone sobre la mesa la discusión pública en torno a la salud mental y la estigmatización de quienes enfrentan crisis psicológicas, en un entorno mediático donde las versiones oficiales y familiares pueden entrar en conflicto durante la cobertura de incidentes sensibles.