marzo 19, 2026
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Por Redacción

Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- El gobierno iraní confirmó este miércoles la muerte de su ministro de Inteligencia, Esmail Khatib, en un ataque israelí ocurrido en Teherán, lo que intensificó la crisis bélica que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos. El presidente Donald Trump amenazó con abandonar la seguridad del estratégico Estrecho de Ormuz, mientras el ejército iraní advirtió que atacará infraestructuras energéticas de EE.UU. e Israel si continúan los ataques. El conflicto, iniciado el 28 de febrero, ya ha provocado alzas significativas en los precios del petróleo y el gas natural.

La confirmación oficial de la muerte de Khatib se produce después de que Israel ya hubiera eliminado previamente a otros altos funcionarios iraníes como Ali Lariyaní y Gholamreza Soleimani. Según el portavoz del ejército iraní, “responderemos contundentemente a cualquier nueva agresión contra nuestras instalaciones o líderes”. Esta escalada ocurre en un contexto donde también se reportan heridas al líder supremo iraní Mojtaba Jameneí, aunque sin confirmación oficial.

Por su parte, el presidente Trump declaró que Estados Unidos podría “transferir la seguridad del Estrecho de Ormuz a los países dependientes” de esta vía marítima crítica. El estrecho es vital para el comercio global, ya que por él transita el 20% de los hidrocarburos mundiales y el 70% de los alimentos de los países del Golfo. Irán mantiene que Ormuz “no está oficialmente cerrado” pero aplica un paso selectivo de buques.

Los mercados energéticos ya reflejan la tensión: el barril Brent cotiza a 109 dólares, con un aumento del 5.5%, mientras el gas TTF europeo subió 6.6% hasta 55.5 euros por MWh. El analista Jorge Álvarez-Fuentes señaló que “Israel busca prolongar el conflicto para avanzar objetivos territoriales, mientras EE.UU. busca una salida rápida”, evidenciando divergencias estratégicas entre los aliados.

La crisis amenaza con profundizar problemas globales, incluyendo riesgo de crisis alimentaria y energética. Los ataques a plantas desalinizadoras en la región son particularmente preocupantes, ya que el 80% del consumo de agua en el Golfo depende de estas instalaciones. La Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, clave para la producción iraní, también se encuentra en la mira del conflicto.

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