Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- La inflación en México aceleró su ritmo durante la primera quincena de marzo de 2026, situándose en una tasa anual de 4.63%, un incremento significativo frente al 3.67% registrado en el mismo periodo del año anterior. Este repunte, que supera las estimaciones del mercado y se aleja del objetivo del Banco de México cercano al 3%, fue impulsado principalmente por el aumento desmedido en los precios de alimentos básicos y energéticos como el diésel, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El componente más crítico de esta variación fue el subíndice de frutas y hortalizas, el cual presentó un aumento anualizado de 23.91% y un crecimiento quincenal de 8.34%. Este rubro aportó 0.926 puntos porcentuales a la variación total del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que registró un movimiento quincenal de 0.62 puntos porcentuales. Productos esenciales de la dieta mexicana, como el limón, el tomate y el pollo, figuran entre los que mayor presión ejercieron sobre el indicador general.
Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha abordado la situación señalando que el encarecimiento responde a factores estacionales y no estructurales. Entre las causas identificadas se encuentran las heladas registradas en Florida, Estados Unidos, que afectaron cultivos de jitomate y limón, así como las presiones en los costos de transporte. La mandataria indicó que instruyó al Secretario de Hacienda para reunirse con los productores nacionales de verduras y evaluar la posibilidad de incluir estos productos en el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PASIC), mecanismo mediante el cual el gobierno y el sector privado acuerdan mantener precios accesibles.
Paralelamente, el costo del diésel se ha convertido en un foco de atención para la administración federal, dado que es el principal insumo para el transporte de carga. En algunas zonas del país, el combustible se ha llegado a vender hasta en 30 pesos. Aunque los distribuidores cuentan con un alivio fiscal mediante la exoneración del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), la presidenta consideró que los precios siguen elevados. Se ha planteado un tope voluntario alrededor de los 28.50 pesos, aunque las autoridades insisten en que es necesario seguir revisando los márgenes para lograr una reducción mayor durante este periodo de volatilidad en los mercados globales.
El contexto internacional añade complejidad a la economía local. Si bien el conflicto en Medio Oriente, específicamente la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, aún no ha impactado directamente los precios en México, representa un riesgo a mediano plazo. La tensión geopolítica mantiene los precios internacionales del petróleo en niveles altos, rondando los 102 dólares el barril Brent, y amenaza con elevar los costos de insumos clave como los fertilizantes, lo que podría prolongar la presión inflacionaria más allá de la estacionalidad actual.
En medio de estas tensiones de precios, actores del sector comercial como José Alfredo Martínez, vendedor de alimentos, han sido identificados como parte de la cadena afectada por estas fluctuaciones. Mientras el gobierno busca consolidar acuerdos voluntarios con gasolineros y productores para estabilizar el mercado, la ciudadanía enfrenta un poder adquisitivo reducido por el encarecimiento generalizado de la canasta básica y los servicios de transporte dependientes del diésel.