Torrent, 14 de julio de 2026.- La Fiscalía ha solicitado una pena de cinco años de prisión para el fraile Martín Alexis González y para Luis Carlos Rodríguez, señalado como su mano derecha. Los acusados se habrían apropiado indebidamente de 263.877 euros pertenecientes a religiosos a su cargo que presentaban problemas mentales, según los hechos expuestos en la investigación.
Los ilícitos tuvieron lugar en la residencia para religiosos de la orden de los Dominicos El Vedat, ubicada en Torrent (Valencia). Según el escrito de acusación del fiscal, los imputados actuaron “en connivencia de forma continuada en el tiempo” y se aprovecharon de la situación mental de los residentes para obtener un “ilícito beneficio patrimonial”. El modus operandi consistía en hacer firmar a los religiosos un documento mediante el cual fray Martín figuraba como autorizado en sus cuentas bancarias particulares.
Los movimientos bancarios fraudulentos afectan al menos a cinco personas diferentes y se remontan a 2021, con los últimos registros en 2024. Entre las víctimas destaca Vicente, a quien le fueron sustraídos hasta 101.646 euros. El fiscal detalla que las cantidades detradas de las cuentas corrientes “bien fueron enviadas, a través de diferentes locutorios, a cuentas en el extranjero, bien las incorporaron a su patrimonio propio”.
Un antiguo colaborador de la residencia, actuando como denunciante, relató que “los frailes observaban que no tenían dinero, que les iba desapareciendo o que lo guardaban en su habitación y luego no estaba”, añadiendo que esto “siempre sucedía con trabajadores que tenían demencia o algún tipo de enfermedad mental”.
Una extrabajadora del centro corroboró la situación al recordar: “Un día, un sacerdote nos dijo que lo estaban dejando sin dinero. Al principio le decíamos: ‘Venga, va, padre, seguro que son imaginaciones suyas’. Hasta que llega un día en que nos enseña las cartillas y vemos que le están sacando todo el dinero”.
Los hechos fueron puestos en conocimiento de la Guardia Civil en 2023. Una persona que dio aviso a las autoridades explicó la opacidad del manejo de fondos: “En un convento puede haber dos tipos de cajas: la oficial y la extraoficial, porque, ¿quién se va a meter en un convento? Todo el mundo pone en común su sueldo y el prior mira los gastos, pero da cuentas. Aquí no se daban cuentas ni nada”.