Por Redacción
Madrid, España, 17 de marzo de 2026.- El rey Felipe VI de España reconoció este lunes que hubo “muchos abusos” durante la conquista de América y que algunos episodios “no pueden hacernos sentir orgullosos” desde los valores actuales, durante una visita a una exposición en el Museo Arqueológico Nacional. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, valoró positivamente el “gesto de acercamiento”, contrastándolo con la falta de respuesta a la exigencia de disculpas oficiales planteada por su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, en 2019.
Las declaraciones del monarca se produjeron de manera informal, durante un recorrido por la exposición “La mujer en el México indígena”, inaugurada en octubre de 2025, en el que estuvo acompañado por el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel. Según difundió la Casa Real, Felipe VI mencionó que, aunque hubo un “afán de protección” plasmado en las Leyes de Indias, “la realidad impidió cumplir” con ese propósito.
La presidenta Sheinbaum, al ser cuestionada sobre el hecho, destacó la importancia del gesto real. “Valoramos positivamente este reconocimiento como un gesto de acercamiento”, afirmó, y recordó que la carta enviada por López Obrador en 2019 exigiendo una disculpa por los abusos de la Conquista no obtuvo respuesta, lo que derivó en un “enfriamiento de las relaciones” bilaterales.
El reconocimiento del Rey se enmarca en un contexto de acercamientos diplomáticos recientes entre ambos países, que incluyen la concesión de premios Princesa de Asturias a instituciones mexicanas. Sin embargo, las declaraciones no constituyen una disculpa oficial de Estado, un punto que había sido central en la exigencia del gobierno mexicano anterior.
Analistas consideran que el gesto de Felipe VI, aunque simbólico, busca tender puentes y superar la tensión diplomática que se arrastra desde hace siete años. La reacción cautelosamente positiva del gobierno de Sheinbaum sugiere una voluntad de México para normalizar el diálogo, aunque sin renunciar a la memoria histórica de los pueblos originarios.
El episodio reaviva el debate sobre la memoria colonial y la forma en que las antiguas metrópolis abordan su pasado. Mientras España parece optar por un reconocimiento gradual de los excesos, México, bajo una nueva administración, evalúa estos gestos en función de su potencial para reconstruir una relación bilateral basada en el respeto mutuo y la cooperación.