Ciudad de Mexico, 27 de marzo de 2026.- Noelia Castillo Ramos falleció la tarde del jueves 26 de marzo en la residencia sociosanitaria Sant Camil de esta localidad barcelonesa, tras someterse a un procedimiento de eutanasia que se llevó a cabo aproximadamente a las 18:00 hora local. La joven de 25 años puso fin a su vida asistida médicamente después de una espera de 601 días marcada por recursos legales interpuestos por su padre y la organización Abogados Cristianos para impedirlo.
El procedimiento, que duró cerca de 15 minutos, consistió en la administración intravenosa de tres fármacos. De acuerdo con fuentes sanitarias y la entidad religiosa que siguió el caso, Castillo decidió estar sola durante el momento final, acompañada únicamente por el personal médico, tal como había expresado previamente su voluntad. Una amiga intentó ingresar al centro para despedirse, pero no le fue permitido el acceso.
La muerte de Castillo cierra un conflicto judicial que comenzó cuando la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña aprobó su solicitud en julio de 2024, certificando que padecía secuelas permanentes e irreversibles derivadas de una paraplejia sufrida en 2022, además de un sufrimiento psíquico intenso. A pesar de la autorización médica inicial, su padre, apoyado por Abogados Cristianos, presentó impugnaciones que llevaron el caso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Supremo, el Constitucional y finalmente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), el cual rechazó paralizar la ejecución.
Ante la confirmación del deceso, la organización Abogados Cristianos publicó un mensaje en la red social X indicando: “Ya se ha ejecutado la eutanasia a Noelia. Pedimos oraciones por su alma y su familia. Descanse en paz”. Por su parte, medios españoles como El País y Antena 3 corroboraron que el fallecimiento ocurrió en el centro donde la joven residía y que consideraba su zona de confort.
En entrevistas previas al procedimiento, Castillo había manifestado su deseo de “dejar de sufrir”, cuestionando la postura de sus familiares quienes no estaban a favor de la eutanasia. La joven expresó su intención de vestirse y maquillarse para el momento, señalando que siempre quiso “morirse guapa”. Su caso se convierte en el de la paciente más joven en recibir la ayuda para morir en España y la sexta en Cataluña con condición psiquiátrica asociada.
Este desenlace marca el fin de una batalla legal de casi dos años que puso a prueba los límites de la ley de eutanasia vigente en España desde 2021, estableciendo un precedente sobre la primacía de la voluntad del paciente frente a la oposición familiar una vez agotados los recursos constitucionales y europeos.