Ciudad de Mexico, 29 de marzo de 2026.- La escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel alcanzó un nuevo punto crítico este domingo, después de que Teherán anunciara la destrucción de un avión de vigilancia estadounidense valorado en 295 millones de dólares. En medio de la tensión, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que sus fuerzas están listas para “prender fuego” a las tropas estadounidenses si se concreta un ataque terrestre, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para evitar una expansión del conflicto.
El costo humano de la ofensiva conjunta iniciada el 28 de febrero sigue en aumento. Según el último balance oficial de las autoridades iraníes, un total de 2,076 personas murieron y 26,500 resultaron heridas a causa de los bombardeos. El Ministerio de Sanidad iraní detalló que entre los fallecidos hay 216 menores de edad. Por su parte, la ONG Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA) ofrece una cifra diferente: desde el inicio de los ataques, la organización ha contabilizado 3,461 muertes en total, desglosadas en 1,551 civiles, 1,208 militares y 702 sin clasificar.
En el ámbito militar, Irán afirmó haber destruido un avión centinela E-3, conocido como AWACS, en la base militar saudí Príncipe Salmán mediante una operación conjunta de misiles y drones. Fuentes de la agencia Bloomberg confirmaron la destrucción del aparato, valorado en unos 295 millones de dólares, aunque el Mando Central de Estados Unidos aún no ha comentado esta información y mantiene que no ha perdido ningún avión tripulado por fuego enemigo en el aire durante la campaña.
Ante la posibilidad de una invasión terrestre, Mohammad Bagher Ghalibaf declaró que el ejército iraní conoce las debilidades de sus adversarios y que sus misiles ya se encuentran desplegados. “Sin saber que nuestros hombres esperan la llegada de soldados estadounidenses para incendiarlos y castigar para siempre a sus socios regionales, siguen disparando”, aseguró el funcionario. Paralelamente, 27 países se sumaron a una declaración para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, tras el cierre de facto provocado por la guerra.
Desde el Vaticano, el Papa León XIV utilizó su homilía de Domingo de Ramos para condenar la “violencia atroz” en Oriente Medio. “Este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento”, advirtió el sumo pontífice, quien llamó a los beligerantes a deponer las armas y recordar que son hermanos.
El impacto económico del conflicto ya se siente en México, donde las instituciones financieras maniobran para resistir la volatilidad de los energéticos. La Secretaría de Hacienda reforzó los estímulos fiscales a los combustibles para amortiguar la subida de precios, mientras que el Banco de México sorprendió al mercado al recortar su tasa de referencia a 6.75%. Esta decisión ocurre en un contexto donde el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) registró esta semana un repunte en la inflación de 4.63% correspondiente a la primera quincena de marzo.