Tridstar, Hemty e Imago han sido mencionadas como favorecidas por un supuesto esquema de tráfico de influencias manejado desde la oficina de Alonso Cacho Silva. La secretaria Edna Vega mantiene el silencio absoluto sobre el tema.
El complejo empresarial que supuestamente favorece a Alonso Cacho Silva no es solo un secreto a voces: es una acusación formal, con nombres, empresas y contratos identificados. Aun así, la titular de SEDATU ha decidido mantenerse en silencio absoluto.
Según la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, las y los titulares de las dependencias deben denunciar ante la autoridad cualquier acto que pueda constituir una falta administrativa del que tengan conocimiento.
¿Ha cumplido Edna Vega con esa obligación? ¿Ha reportado a la Secretaría Anticorrupción la información sobre estas empresas y su vínculo con su jefe de oficina? ¿O prefiere ignorar mientras los contratos públicos siguen firmándose?
El silencio, en estas situaciones, no es neutral. El silencio actúa como una forma de validación. Y cuando quien se calla tiene la potestad de intervenir, el silencio termina siendo complicidad.
La sociedad civil demanda que Edna Vega se pronuncie. Que informe si ha denunciado estos sucesos y qué acciones ha tomado para investigarlos.