Ciudad De México, 30 de mayo de 2026.- Estados Unidos quiere que la mitad de los componentes y materiales de un automóvil procedan de fuentes estadounidenses para poder beneficiarse de aranceles más bajos, una propuesta que los representantes de la Casa Blanca plantearán en las negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Esta iniciativa supondría una importante modificación del acuerdo que regula las relaciones comerciales entre los tres países del norte de América, obligando a los fabricantes a obtener muchas más piezas de proveedores estadounidenses en lugar de suministradores de México o Canadá.
De salir adelante, la medida representaría una importante ventaja comercial para Estados Unidos en detrimento de sus otros dos socios. El actual acuerdo exige que el 75% de los materiales de un vehículo provengan de fábricas de alguno de los tres países, pero no concreta ningún requisito sobre porcentaje de componentes producidos específicamente en Estados Unidos. Howard Lutnick, titular del Departamento de Comercio de Estados Unidos (DOC), afirmó el 17 de abril de 2026 que el TMEC es un instrumento deficiente que requiere ser reformulado bajo nuevos términos, considerando que el pacto actual es perjudicial para los intereses de su nación.
Durante su intervención en el Foro de Economía Mundial en Washington D.C., Lutnick calificó como inaceptable el traslado de plantas automotrices desde Ohio y Michigan hacia México, argumentando que este modelo se implementó para debilitar a las organizaciones sindicales y perjudicar a los trabajadores de EE.UU. El funcionario señaló que tratar a México y Canadá económicamente como entidades internas de Estados Unidos sin un compromiso real es una estrategia fallida que debe ser corregida durante el proceso de revisión.
Ante este escenario, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE), aseguró que el Gobierno de México insistirá en mantener un T-MEC con cero aranceles. El funcionario adelantó que expondrá el daño que han causado los gravámenes actuales en las industrias del acero y el aluminio, planteando formalmente los problemas derivados de los aranceles vigentes bajo la sección 232, así como las preocupaciones respecto a las cuotas impuestas en el sector agropecuario, específicamente en las exportaciones de tomate.
Una delegación del Departamento de Comercio de Estados Unidos ha viajado estos días a Ciudad de México para tratar de avanzar en las negociaciones sobre la revisión del acuerdo comercial. Las autoridades mexicanas y estadounidenses prevén celebrar una segunda ronda de contactos en Washington durante el próximo mes de julio, aunque aún no se han abierto las conversaciones con el Gobierno de Canadá. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibirá el 20 de abril de 2026 a Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), para avanzar en sesiones técnicas sectoriales donde se abordarán propuestas para la sustitución de importaciones y la relocalización de cadenas productivas.
El actual Tratado Comercial se firmó en 2020 durante el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca y afecta a más del 80% de las exportaciones mexicanas, representando un intercambio comercial de casi 900,000 millones de dólares con su vecino del norte. Cuando se ratificó el tratado en 2020, se acordó abrir un periodo de revisión a los seis años; a partir del próximo julio, los tres países negociarán nuevas condiciones. Lutnick también dirigió críticas hacia el Gobierno de Canadá, señalando que el primer ministro Mark Joseph Carney ha generado tensiones al buscar un acercamiento comercial con China y cuestionando su decisión de importar vehículos eléctricos chinos.