Por Redacción
La Habana, 23 de marzo de 2026.- El gobierno de Cuba confirmó que sus fuerzas armadas se encuentran en estado de preparación ante la posibilidad de una agresión militar por parte de Estados Unidos, declaración realizada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, en medio de una crisis energética que ha dejado a la isla con solo el 12% de sus termoeléctricas operando. El funcionario señaló que, aunque no consideran el conflicto inminente, sería ingenuo no tomar medidas preventivas frente a las tensiones diplomáticas y económicas que han escalado tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
En una entrevista difundida mientras las autoridades intentaban restablecer el suministro eléctrico tras el segundo apagón nacional en menos de una semana, Fernández de Cossío explicó que la postura defensiva responde a un escenario incierto. “Nuestras fuerzas armadas siempre están preparadas y, de hecho, estos días se están preparando para la posibilidad de una agresión militar”, afirmó el vicecanciller, quien matizó que Cuba no tiene disputa alguna con Washington y mantiene disposición al diálogo, pero ejerce su derecho a protegerse ante amenazas externas.
La crisis interna se agrava con datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem), que reportó que solo dos de 16 unidades termoeléctricas se encuentran operativas, marcando la séptima caída total del sistema en año y medio. Lázaro Guerra, directivo del ministerio, enfrenta el desafío de recuperar la red en un contexto de escasez de combustible, situación que el gobierno cubano atribuye directamente a las restricciones impuestas por Estados Unidos a países que podrían exportar petróleo a la isla.
Las tensiones entre ambos países se han intensificado desde enero, cuando se interrumpió el flujo de petróleo proveniente de Venezuela, principal aliado regional de La Habana, tras una operación militar estadounidense que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro. En ese periodo, la administración de Donald Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a naciones que suministren energía a Cuba, medida que Fernández de Cossío describió como parte de una “guerra económica despiadada” destinada a asfixiar la economía cubana y justificar posturas hostiles.
A pesar de la retórica de confrontación, el viceministro subrayó que el objetivo del gobierno es actuar de manera proactiva sin buscar un conflicto armado. “No creemos que sea probable [una intervención], pero seríamos ingenuos si no nos preparáramos”, indicó, rechazando cualquier narrativa que presente a Cuba como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Mientras tanto, la población enfrenta cortes prolongados de electricidad que afectan sectores críticos como la salud y el transporte, con procesos de restablecimiento que podrían demorar varios días.
El escenario político permanece complejo, con declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio, que han elevado la preocupación en La Habana sobre posibles intervenciones futuras. Sin embargo, las autoridades cubanas insisten en que su sistema político no es negociable y que la soberanía del país es incuestionable, manteniendo una postura de vigilancia militar paralela a la búsqueda de soluciones para el colapso de la infraestructura energética.