Washington D.C., 29 de mayo de 2026.- La Casa Blanca lanzó un mapa de arrestos de migrantes alrededor de Estados Unidos en un sitio web titulado ‘aliens’. El portal se abre con un texto que se desplaza igual que el de las películas de la Guerra de las Galaxias, indicando: “Caminan entre nosotros” y agregando que “durante 60 años, el gobierno estadounidense ha guardado un secreto”.
El sitio web detalla que “Los extraterrestres han estado caminando entre nosotros, viviendo en nuestros barrios e interactuando con nosotros en nuestra vida cotidiana. Han comprado en las mismas tiendas, asistido a las mismas clases que nuestros hijos y llevado una vida humana aparentemente normal”. La página muestra el número de los llamados ‘encuentros’ realizados, cifra que asciende a 3.1 millones, aunque el nuevo mapa no especifica el período de tiempo de las capturas.
Paralelamente, se reportan multas millonarias impagables contra indocumentados. Una mujer llamada Rosa recibió una sanción de 1,820,352 dólares por no haber acatado, desde 2013, una orden de salida voluntaria del país. En total, más de 65,000 inmigrantes han recibido cartas con sanciones impagables que, en conjunto, ascienden a 36,000 millones de dólares.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha fijado un plazo de apenas 15 días para pagar la multa. La única alternativa que le ofrece el DHS para cancelar la sanción económica es abandonar el país cuanto antes. Estas multas forman parte de una estrategia de Donald Trump para controlar la migración más allá de las deportaciones; el mismo día en que inició su segundo mandato, firmó una orden ejecutiva que autorizó al DHS a cobrar estas penalizaciones basadas en una ley migratoria de 1996, iniciativa que intentó aplicar sin éxito durante su primer mandato (2017-2021) y que la Administración de Joe Biden había concluido previamente que era excesivamente punitiva e ineficaz.
Rosa, quien vive junto a su esposo en un pequeño apartamento de Los Ángeles, California, expresó su desesperación: “A morir me iría”. Su esposo trabaja como despachador en una gasolinera y gana un salario mensual de 4,000 dólares. Ella declaró: “Me la paso llorando, me siento muy triste, pienso que no la voy a hacer allá en Guatemala, porque no puedo estar sin la medicina y no puedo trabajar porque me canso demasiado al caminar”.
Ante el temor de las autoridades, Rosa comentó: “Cuando me vienen a dejar la medicina, pienso que son del ICE, no quiero abrir la puerta, no quiero salir”. Además, señaló: “No tengo dinero ni para mandar mis cosas para irme a mi país”. Organizaciones y expertos han calificado la medida de inconstitucional, extremadamente cruel y una forma de tortura psicológica.