Por Redacción
Ciudad de Mexico, 24 de agosto de 2026.- El comediante Bill Dwyer está hablando en Comics Unleashed, el programa que desde mayo ocupa el codiciado espacio de late-night en CBS, reemplazando al veterano presentador Stephen Colbert.
Colbert, quien desde 2015 se burlaba de políticos de todo tipo en Estados Unidos, fue removido hasta que se enfrentó a Donald Trump. El republicano exigió su cabeza, y CBS se la entregó, en lo que la cadena describió como ‘una decisión financiera contra un difícil panorama en el late night’.
En lugar de entrevistas con grandes figuras públicas y comentarios agudos sobre la actualidad, los estadounidenses reciben ahora una dosis diaria de chistes inofensivos que no ofenden a nadie. Los chistes son sobre dueños de perros pequeños que no son de fiar, o el absurdo de las medidas excesivas de seguridad aeroportuaria, ofreciendo humor familiar en un horario no familiar: 11:35 p.m. en la Costa Este.
Durante su actuación, Dwyer declaró: “I got three beautiful kids. The point is, I have four kids altogether, but three of them are beautiful. When that fourth one sneaks up on you… Aaaah! Don’t do that to daddy, I thought an orangutan broke into the house”.
Comics Unleashed no es nuevo; la solución rápida de CBS fue mover a ese espacio un programa que ya existía desde hace dos décadas y que cuesta una fracción de lo que suelen costar los programas tradicionales. Su creador es Byron Allen, un comediante convertido en magnate de los medios que, a los 65 años, ha construido un imperio de comunicaciones y entretenimiento. Allen ofreció a CBS pagar 15 millones de dólares para emitir el programa a cambio de quedarse con la mayor parte del tiempo publicitario y venderlo él mismo.
La desaparición de Colbert es un síntoma del declive más amplio de la sátira política en la televisión estadounidense, afectada por una mezcla tóxica de interés decreciente de los jóvenes espectadores, polarización política y la omnipresencia de los teléfonos inteligentes. Dannagal G. Young, profesora de comunicaciones en la Universidad de Delaware, señaló que “The pressure from this administration is enormous. Large corporations have a great deal to lose if they refuse its demands”.
Young también indicó que “Political satire is still very much alive, but it is moving away from television and onto other platforms, particularly social media”, mientras las presiones ejercidas por la administración Trump llegan en un momento particularmente vulnerable para la televisión de late-night.