julio 27, 2026
35e21877578d4828a6fab3a9a6d279f9

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 26 de julio de 2026.- La economía estadounidense sigue mostrando un sólido dinamismo, según señaló Carlos Serrano, de BBVA Research. Para este año, la firma estima que el crecimiento será de 2.4%, cifra que se alinea con el 2.3% pronosticado por el Fondo Monetario Internacional.

Este desempeño se explica en gran medida por el bum de la inversión en inteligencia artificial (IA), aunque también juegan un papel importante la política fiscal expansiva y el aumento en la productividad registrado en los últimos cinco años. No obstante, Serrano indicó que “es pronto para afirmar si la mayor productividad se debe mayoritariamente a la adopción de la IA o a cambios estructurales que trajo la pandemia”, como la mayor digitalización y el trabajo a distancia.

Los efectos positivos de la tecnología han contrarrestado, al menos por ahora, los impactos nocivos de políticas públicas como el proteccionismo comercial y la reducción en la inmigración, esta última causante de un estancamiento en la fuerza laboral. La resiliencia del consumo se vincula directamente con el buen desempeño de las acciones de compañías relacionadas con estas nuevas tecnologías, lo que ha generado ganancias de riqueza para las personas que, sin embargo, pueden ser frágiles.

Existe la posibilidad de que, si el mercado percibe que los efectos de la IA serán menos relevantes de lo esperado o llegarán más tarde, se produzca una corrección en los precios de las acciones con efectos negativos sobre la inversión y el consumo. A esto se suman riesgos en materia fiscal, dado que Estados Unidos presenta déficits públicos muy elevados, de alrededor de 6% del PIB.

Serrano calificó esta situación como una “irresponsabilidad” al constituir una política fiscal procíclica, considerando que el mercado laboral está cerca del pleno empleo y la economía crece por encima de su potencial, lo que coloca a la deuda pública en una trayectoria insostenible. Como resultado, los rendimientos de los bonos gubernamentales a 30 años se ubican en su nivel más alto desde 2007.

Adicionalmente, las presiones inflacionarias derivadas del aumento en los precios de los energéticos, resultado del cierre del Estrecho de Ormuz, y de los aranceles a las importaciones, pueden limitar la capacidad de respuesta de la Reserva Federal si se materializan los riesgos al consumo y a la inversión. En conclusión, aunque hay dinamismo, persisten incertidumbres sobre la sostenibilidad del auge de la IA, las finanzas públicas y los efectos de la guerra en Irán sobre la capacidad de compra de los consumidores.

About The Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *