Ciudad De México, 29 de junio de 2026.- Los debates y acontecimientos recientes en México y América Latina, en especial en Cuba y Colombia, así como los comentarios de la Presidenta de México, han demostrado la eficacia del sistema adoptado por la Constitución mexicana.
De acuerdo con el análisis, México no es neoliberal, no es un Estado en el que el libre mercado rija sin barreras, pero tampoco es una dictadura del proletariado ni una dictadura a secas. En lo político, se define como una democracia en la que el pueblo expresa su opinión con libertad y logró con votos un cambio histórico.
El texto señala que no hay cortapisas ni represión a quienes opinan y critican al gobierno o a las personas que ocupan cargos públicos; hay respuestas y debate abierto. La ‘mañanera’ ha sido, desde el sexenio pasado, una muestra de esta actitud de apertura al debate.
Los gobernados participan en las polémicas, tienen voz y espacio para hacerlo, no hay represión ni abierta ni velada; se respetan las libertades políticas. El pueblo participa con declaraciones, marchas que no son reprimidas, y por medio de sindicatos, agrupaciones empresariales y organizaciones.
Se indica que han quedado atrás los tiempos en los que la única opinión que contaba era la del presidente de la República y el único partido que ganaba era el PRI. Al respecto, se menciona la cita de Virgilio Domínguez: “en México sólo hay dos instituciones: el PRI y el presidente”, refiriéndose a ese periodo superado.
Asimismo, debe quedar claro que Morena no es un nuevo partido de Estado, ni un nuevo partido oficial. La Cuarta Transformación, como lo dijo recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum, no debe detenerse, sino consolidarse y respetar los derechos de todos, y muy en especial el voto democrático.