julio 1, 2026
Jugar f˙tbol sin celebrar el Mundial, la realidad de personas LGBTIQ+ en MÈxico

Integrantes del colectivo Kraken participan en un entrenamiento este sábado, en Ciudad de México (México). EFE/Ana Baez

Ciudad De México, 29 de junio de 2026.- Rodrigo Castillo, conocido como Rocko, y Max D. López, alias Ganda, jugadores del equipo LGBTIQ+ Kraken, cuestionan la falta de inclusión y el clima hostil prevaleciente en el contexto del Mundial 2026, torneo que tiene a México como una de sus tres sedes. Ambos atletas, un hombre cis homosexual y una persona transfemenina no binaria respectivamente, afirman que su derecho a disfrutar la cancha como personas “libres y completas” se encuentra restringido.

Rocko, quien porta el número 69 en el equipo Kraken, sostiene que “el fútbol masculino sigue siendo uno de los deportes más homofóbicos”. Esta percepción se refleja en la composición de los participantes: ninguno de los jugadores de las 48 selecciones que compiten en este Mundial se declara abiertamente parte de la comunidad LGBTIQ+.

La crítica se extiende a la organización del torneo. En casi 10 años, la FIFA ha elegido sedes como Rusia y Catar, donde la población LGBTIQ+ enfrenta persecución y discursos de odio. Aunque Estados Unidos albergará 78 de los 104 partidos, mientras México y Canadá tendrán apenas 13 cada uno, Human Rights Watch reporta que prácticamente ninguna ciudad de los tres países sede consideró planes de protección para la comunidad.

Rocko denuncia que nunca ha existido una “intención real” de la FIFA por incluir a personas trans u abiertamente homosexuales en el fútbol profesional, calificando la situación como una “exclusión sistemática de las subalternidades”. El jugador señala que la denegación de visas ha funcionado como un “mecanismo de discriminación” para jugadores, plantillas técnicas y árbitros, citando el caso del somalí Omar Abdulkadir Artan, vetado por Estados Unidos.

A pesar de que la FIFA prometió tras la Copa del Mundo 2022 en Catar que la edición 2026 contaría con un entorno seguro para la diversidad, Rocko y Ganda consideran que las medidas actuales son una simulación que obedece a “lógicas de mercado”. Rocko acusa a la entidad de realizar “pinkwashing”, afirmando: “Lo que la FIFA lleva haciendo desde hace mucho tiempo es ‘pinkwashing’, al utilizar a su favor la importante y digna lucha de la comunidad LGBTIQ+”.

La tensión entre el discurso institucional y la realidad del estadio persiste. La FIFA impone sanciones millonarias a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) por el grito homofóbico de “puto”, una práctica que se corea en los estadios desde hace más de 20 años. Para los integrantes del Kraken, superar esta hipocresía requiere genuinamente “un cambio cultural”.

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