Madrid, 09 de junio de 2026.- El papa León XIV se reunió este lunes con seis víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero y de la Iglesia en España. El encuentro, que tuvo lugar en la Nunciatura Apostólica de Madrid, duró casi una hora y contó con la presencia de personal eclesial comprometido con el apoyo a las víctimas, según un comunicado del Vaticano.
Durante la reunión, cada una de las víctimas, quienes proceden de varios lugares de España, ofreció al papa propuestas basadas en sus propias y dolorosas experiencias personales para que la respuesta de la Iglesia ante estos casos sea más eficaz. La oficina de prensa del Vaticano indicó que el pontífice escuchó “con afecto y atención” a los asistentes.
El papa aseguró a los presentes “su cercanía y la de toda la comunidad eclesial”. Asimismo, manifestó su compromiso “de que las propuestas recibidas sirvan de base para futuros esfuerzos y de que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente sano, donde las heridas encuentren consuelo y sanación”, detalló el comunicado vaticano.
Los nombres de las víctimas fueron propuestos en su mayoría por el Defensor del Pueblo, las diócesis de Madrid, la Conferencia Episcopal Española y el proyecto Repara, una iniciativa de atención a afectados puesta en marcha por el Arzobispado. En las fotografías distribuidas por el Vaticano se aprecia a Lidia Troya, responsable de dicho proyecto.
Pese al encuentro, algunas asociaciones de víctimas denunciaron haber sido excluidas de la visita papal. Estos grupos reclamaron no solo “buenas palabras”, sino “acciones contundentes” por parte de la jerarquía eclesiástica.
En el contexto de estos hechos, España aplica un sistema mixto acordado entre el Gobierno, la propia Iglesia y el Defensor del Pueblo, el cual incluye reparaciones simbólicas y compensaciones económicas para los casos que hayan prescrito judicialmente. Quienes ya han recurrido al sistema de reparación instituido por la Iglesia en 2024 (PRIVA) también podrán usarlo, aunque a partir de ahora las víctimas tendrán que elegir si recurren al nuevo mecanismo o al eclesiástico.