abril 12, 2026
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Ciudad De México, 12 de abril de 2026.- El panorama del bienestar animal en México presenta contrastes marcados esta semana, desde la intervención exitosa para salvar a un primate recién nacido en Jalisco hasta la investigación por la muerte de una perrita en Oaxaca, mientras organizaciones civiles en la capital trabajan en la adopción responsable y grupos internacionales denuncian condiciones de cautiverio.

En el Zoológico de Guadalajara, en Jalisco, dio la bienvenida a Yuji, un mono patas de 39 días de nacido que fue rechazado por su madre. El personal del recinto decidió realizar una crianza asistida en el Centro Integral de Medicina y Bienestar Animal (Cimba). “Él es Yuji, es un mono patas. Está con nosotros en Cimba porque su mamá es primeriza y no supo bien cómo cuidarlo, por lo que tuvimos que intervenir sus cuidadores para realizar una crianza asistida”, explicó una de sus cuidadoras.

Sobre la alimentación del animal, la misma fuente detalló: “Por su edad, le estamos dando cuatro tomas al día de leche y un cereal en polvo vitaminado”. Actualmente, Yuji se encuentra en proceso de integración con su grupo. Este caso de protección contrasta con la situación reportada en Huajuapan de León, Oaxaca, donde Beni, una perrita que ayudaba a limpiar la presa Yosocuta, murió posiblemente por envenenamiento el 3 de abril de 2026.

La dueña de Beni la encontró muerta el domingo después de Semana Santa. “Murió Beni, la encontramos muerta. Creo que la envenenaron”, declaró la propietaria. Alfonso y Graciela habían rescatado a Beni cuando era una cachorra criolla abandonada a la orilla de la presa, y el animal aprendió a sacar la lechuguilla con su hocico para ayudar al equipo de limpieza. Ante el hecho, el Presidente Municipal de Huajuapan de León, Luis de León, solicitó a la Dirección y Regiduría de Salud del Ayuntamiento investigar la causa de muerte.

“Lamentable noticia el fallecimiento de quien se unió desde la nobleza de su instinto a nuestra lucha, por lo que he solicitado a la Dirección y Regiduría de Salud para que, a través del departamento de animales de compañía del Ayuntamiento, se investigue y se apoye a los dueños de la perrita para interponer la denuncia correspondiente, si así lo deciden, logrando castigo a quien resulte responsable por el envenenamiento”, afirmó Luis de León.

En la Ciudad de México, la organización civil El Gato Gazzu opera Catfecito, un café en la Condesa creado hace una década por Helena Zulbarán para sostener la vida de gatos rescatados. La organización cuida a cerca de 70 gatitos, algunos con padecimientos como leucemia o cáncer, aunque en el café sólo conviven 18 tras un proceso de adaptación. Cuando un gato es rescatado, pasa por una evaluación física y emocional, recibe tratamiento si está enfermo, entra en cuarentena, y luego se vacuna y esteriliza.

El proceso de adopción incluye entrevistar a los interesados, analizar su entorno y esperar una conexión entre el adoptante y el gato. “El gatito también elige”, señaló Martha Rivas. La organización da seguimiento de por vida a cada gato adoptado, aunque Catfecito ha enfrentado dificultades económicas, el cierre de una sucursal, malentendidos sobre el concepto, denuncias anónimas e inspecciones de las autoridades.

A nivel internacional, en febrero pasado, la organización PETA demandó el traslado a un santuario del macaco japonés Punch, que se volvió viral por aferrarse a un peluche en el zoológico de la ciudad de Ichikawa. PETA afirmó que Punch sufre un trauma derivado del cautiverio y el aislamiento. Jason Baker, presidente de PETA Asia, declaró: “Como todos los macacos, Punch debería crecer en un grupo familiar unido, aprendiendo habilidades sociales vitales y explorando un hábitat natural rico, y no buscando el consuelo de un juguete en un pozo de cemento”.

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