Ciudad De México, 03 de abril de 2026.- El Gobierno de Cuba anunció el indulto de 2,010 presos, una decisión calificada como un “gesto solidario humanitario y soberano” que se enmarca en las celebraciones de la Semana Santa. La medida fue confirmada por el ejecutivo encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien informó que se decidió poner en libertad a dos mil 10 sancionados a través de un indulto aprobado por el Gobierno.
Según las autoridades cubanas, el beneficio partió de un “análisis cuidadoso de las características de los hechos cometidos por los sancionados, la buena conducta mantenida en prisión, haber extinguido una parte importante de su sanción y estado de salud”. Entre los indultados figuran jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años, personas que arriban al término de libertad anticipada en el último semestre y próximo año, así como extranjeros y ciudadanos cubanos residentes en el exterior.
El gobierno aclaró que se descartó el indulto para varios tipos de reclusos. El beneficio no será aplicable para quienes hayan cometido delitos como agresión sexual, pederastia con violencia, asesinato, homicidio, drogas, hurto, sacrificio de ganado, robo con violencia o fuerza con utilización de armas, corrupción de menores y delitos contra la autoridad. Tampoco se contempló a delincuentes reincidentes, multirreincidentes y algunos que ya habían sido beneficiados con un indulto previo y volvieron a cometer delitos.
Se trata de la segunda excarcelación de personas privadas de libertad del presente año. El pasado 12 de marzo, el Ejecutivo de La Habana informó sobre la liberación de 51 presos. Desde entonces, 24 presos por motivos políticos han sido excarcelados como parte de ese proceso, según ha informado la ONG Prisoners Defenders (PD), la mayoría participantes en las protestas antigubernamentales del 11-J.
Esta acción constituye el quinto indulto que realiza el Gobierno cubano desde 2011, con los que se han beneficiado más de 11,000 personas. Las autoridades señalaron que la medida se realiza en el contexto de las celebraciones religiosas de la Semana Santa, lo cual constituye “una práctica habitual en nuestro sistema de justicia penal y de la trayectoria humanitaria de la Revolución”.