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Por Redacción
Pars Sur, 19 de marzo de 2026.- Un ataque aéreo contra el campo de gas Pars Sur, la mayor reserva de hidrocarburos de Irán y del mundo, ha desencadenado una escalada militar sin precedentes en Medio Oriente y disparado los precios de la energía a nivel global. La ofensiva, atribuida a Israel con apoyo de Estados Unidos, provocó incendios en la infraestructura que abastece el 70% del gas doméstico iraní, motivando una respuesta inmediata de Teherán contra instalaciones energéticas en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, mientras el barril de Brent superó los 110 dólares.
El bombardeo registrado este miércoles en la región de Asaluyeh marcó un punto de inflexión en el conflicto, al ser la primera vez que se golpea directamente la infraestructura de producción energética iraní en casi tres semanas de guerra. Agencias estatales como Fars y Tasnim confirmaron que los proyectiles alcanzaron tanques de gas y partes de una refinería, obligando a la evacuación de los trabajadores. Aunque las autoridades reportaron que el fuego está bajo control y no hay heridos, el impacto en la producción, que alcanzó un récord de 730 millones de metros cúbicos diarios el año pasado, genera incertidumbre sobre el suministro regional.
La reacción de los mercados fue instantánea y violenta. El crudo de referencia Brent trepó más de un 5% hasta cotizar en 110.90 dólares por barril, mientras que el gas natural en Europa subió casi 30%, superando los 70 euros por megavatio hora. La volatilidad se exacerbó ante la amenaza de un bloqueo total en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, y la Organización Marítima Internacional convocó una reunión de crisis en Londres para abordar la situación de miles de marineros atrapados en la zona.
En represalia por la agresión, la Guardia Revolucionaria de Irán identificó como objetivos legítimos instalaciones clave en países aliados de Washington. Se reportaron impactos y incendios en la planta de gas natural licuado de Ras Laffan y el complejo petroquímico Mesaieed en Qatar, así como daños en el yacimiento de gas Al Hosn en Emiratos Árabes Unidos y objetivos en Baréin. El gobierno de Qatar calificó el ataque inicial a Pars Sur de “peligroso e irresponsable”, advirtiendo que pone en riesgo la seguridad energética global, mientras que la tensión diplomática llevó a la expulsión de agregados iraníes en Doha.
Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt indicó que la administración del presidente Donald Trump busca contener la escalada, aunque fuentes cercanas al gobierno estadounidense señalan que se evalúa una suspensión temporal de la Ley Jones por 60 días para facilitar el transporte marítimo de emergencia. Meanwhile, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió que cualquier nuevo ataque a su infraestructura vital podría tener “consecuencias incontrolables” para la estabilidad de la región y el mundo, manteniendo la amenaza latente sobre las rutas comerciales del Golfo.
Este episodio se suma a una jornada marcada por la muerte del ministro de Inteligencia iraní, Esmail Khatib, en un ataque separado sobre Teherán, y por nuevos bombardeos israelíes en el centro de Beirut y el sur de Líbano. Con el conflicto entrando en su vigésimo día, la comunidad internacional observa con preocupación cómo la guerra trasciende las fronteras nacionales para convertirse en una crisis sistémica que amenaza la economía global y la paz en el Oriente Próximo.