Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- Corea del Norte realizó un ejercicio militar con lanzacohetes múltiples de última generación, supervisado por el líder Kim Jong Un, quien afirmó que la prueba demostró el poder destructivo de su arsenal nuclear táctico. Según la agencia estatal KCNA, doce lanzacohetes de 600 mm de calibre, operados por dos compañías de artillería, impactaron con precisión total una isla en el Mar del Este a 364.4 kilómetros de distancia. El ensayo, que ocurrió un día después de que Corea del Sur reportara otros lanzamientos de misiles balísticos, fue condenado por Seúl como una provocación que viola resoluciones internacionales.
El ejercicio fue presentado por el régimen como una demostración de fuerza. Kim Jong Un, acompañado de su hija Ju Ae —figura señalada en análisis de sucesión dinástica—, declaró que la prueba estaba diseñada para “causar inquietud a los enemigos”. La KCNA reportó que el sistema probado tiene un alcance máximo declarado de 420 kilómetros y logró un índice de precisión del 100% en el impacto contra el objetivo insular.
Autoridades militares de Corea del Sur confirmaron la detección de múltiples lanzamientos desde territorio norcoreano hacia el mar de Japón el sábado anterior. La Casa Presidencial de Seúl emitió una condena formal, calificando las acciones de Pyongyang como una provocación que socava la estabilidad regional y viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíben el desarrollo de tecnología balística por parte de Corea del Norte.
El contexto de la prueba se enmarca en la escalada de capacidades militares norcoreanas y su énfasis en la disuasión nuclear táctica. Kim Jong Un ha vinculado explícitamente el desarrollo de estos sistemas de artillería de largo alcance con la estrategia nuclear del país, buscando contrarrestar lo que describe como amenazas de Estados Unidos y sus aliados en la región.
La presencia de Ju Ae en el evento adquiere relevancia analítica, ya que refuerza las especulaciones sobre su posible papel futuro en la dirigencia del país y su exposición a asuntos de defensa y seguridad nacional. Este componente de narrativa sucesoria añade una capa política interna a la demostración militar dirigida al exterior.
La prueba ocurre en un momento de tensión persistente en la península coreana, donde Pyongyang continúa desarrollando y probando sistemas de armas avanzados pese a las sanciones internacionales. Corea del Sur y Estados Unidos mantienen ejercicios militares conjuntos que el régimen norcoreano denuncia como ensayos de invasión, creando un ciclo de acciones y reacciones que dificulta el diálogo diplomático.